El silencio de la víctima es una de las mejores armas del maltratador. Lo protege y lo mantiene integrado perfectamente en la sociedad, como uno más, porque nadie sabe lo que está haciendo.
Las campañas de ayuda muchas veces quieren alentar a las víctimas a que hablen y rompan el silencio. Pero, ¿por qué es tan difícil?
Porque la primera pregunta que un tercero (un hermano, una madre, un amigo, alguien que ama a esta persona) hace a una víctima cuando ésta le cuenta lo que está sufriendo es: ¿Y cómo has podido permitir eso?, seguida de ¿Cómo has aguantado esa situación durante tanto tiempo? ¿Por qué no has hecho nada? ¿Por qué no has hablado antes? ¿Y tú con ese carácter, le has permitido todo eso? ¿Pero si él/ella te ama!? ¿No estarás exagerando? (también es importante destacar, que nunca te lo va a contar todo a la primera…seguro que no está exagerando, probablemente se esté guardando lo peor, porque se avergüenza de lo que le está sucediendo) e infinidad de preguntas de este tipo. Preguntas que la persona maltratada se ha hecho a sí misma infinidad de veces y durante mucho tiempo. Preguntas que la hacen sentirse “responsable” de lo que le ha pasado.
Nadie sabe el infierno interior que vive una persona en esta situación.
Vive el maltrato de su pareja, vive el juicio de la sociedad que salta a preguntarle por qué no ha solucionado su situación y, por último, vive el maltrato constante que ella misma se hace por “permitir” que todo esto le esté pasando.
Estas situaciones no son fáciles. Ni para el que la sufre ni para el que sabe que un ser amado la está sufriendo. Así que nos toca actuar.
Lo primero que hay que hacer si alguien te cuenta algo así es fomentar la confianza. Hacerle saber a esa persona que en ti sólo va a encontrar apoyo, jamás una crítica ni un juicio. La primera pregunta que tiene que salir de tu boca es ¿Cómo puedo ayudarte? Y seguidamente hacerle saber a esa persona que estás allí, que cuenta contigo, que no está sola.
Jamás juzgues a una persona en esta situación. La mayoría de nosotros está segura de que nunca permitiría una situación así o de que eso sólo le pasa a cierto tipo de persona. No es así. Te lo aseguro. Le puede pasar a cualquiera y salir de allí requiere de mucho apoyo externo.
Como sociedad tenemos que cambiar la forma de abordar este asunto. Seguramente la persona, en el momento adecuado, te contará cosas que explicarán el por qué ha estado allí todo ese tiempo. Pero no se lo preguntes, sólo la hará sentirse impotente, incapaz y que, de alguna forma, se merece lo que le está pasando. Y es terrible que cualquier persona llegue a pensar que se merece que le suceda una situación así.
Recuerda: ¿Cómo puedo ayudarte?
Que esa sea tu primera pregunta. Que se sienta apoyad@ y respaldad@. Que no le dé vergüenza contar lo que le está sucediendo. Creo que es una de las mejores cosas que podemos hacer para ayudar a ROMPER EL SILENCIO. Y ese es el primer paso. Porque si esa persona se siente apoyada, empieza a recuperar su fortaleza. Y si logramos que confíe en nosotros, entonces podemos alentar a esa persona a buscar ayuda profesional y ayudarla a salir de esa situación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario