jueves, 24 de julio de 2008

Siempre, Siempre, SIEMPRE… ES PARA TU MAYOR BIEN!!

La Fe suele ser un concepto bastante difícil de asimilar y me atrevería a decir que para más del 90% de los seres humanos. Solemos decir que sí tenemos fe, que sí creemos, que si confiamos. Y a la primera señal de que las cosas no van como nos gustaría que fueran o como las planeamos previamente entramos en pánico o en rabia o en depresión. Son 3 de las reacciones más comunes a los fallos que se producen en nuestros planes y expectativas. Y quiero decir que si me atrevo hablar de ellas es porque las conozco muy bien desde adentro, es porque las he atravesado un millón de veces.

Cuando entramos en pánico nos vienen pensamientos del tipo “Dios mío, y ahora qué voy a hacer?”, “cómo salgo de esto?”, “cómo hago para que suceda lo que yo pensé que sucedería?”, “y ahora cómo explico que he fallado de nuevo?”. Sentimos dolor de estómago y una angustia incontrolable en el plexo solar, se acelera el corazón y la cabeza da vueltas a 200km/h sin saber ni siquiera qué pensar.

Cuando es la rabia la que se apodera de nosotros, podríamos morder a ese “idiota” que se atravesó en mis planes y me los destrozó. En esos momentos en que no sucede lo que esperábamos podemos sentir rabia hacia las circunstancias, hacia los cambios, hacia determinadas personas en incluso hacia Dios. Cuántas veces hemos pasado por esos momentos de preguntar a Dios, en un arranque de rabia y soberbia, ¿Cómo permites que me pasen estas cosas? ¿Por qué a mí? ¿Dónde estás cuándo más te necesito? Luego se apodera de nosotros la amargura y probablemente pasemos a la otra fase, la depresión.

Aquí es cuando sentimos que no vale la pena nada, no vale la pena tanto esfuerzo y tantas oraciones, tantas energías depositadas en un proyecto que, al final, se ha derrumbado. Y a partir de aquí quedamos sumidos en una gran tristeza que nos lleva a la apatía y a la no-acción. Pero de un modo negativo, pesimista y sin ningún tipo de esperanza de recuperarnos.

Tal vez parezca demasiado simplista, pero estos 3 estados pueden evitarse y corregirse si logramos internalizar una frase que leí hace muchos años en un libro pequeñito y lleno de sabiduría que se llama “El Pequeño Libro del Tiempo” de Scot Shaw:
“Tu deseo quizá sea que una experiencia vivida en el pasado fuera diferente de lo que en realidad fue, pero quién sabe qué resultados negativos habrías tenido, de hecho, si hubieras vivido la experiencia como te gustaría haberla vivido”

Y aquí es donde paso ha hablar de la Fe como la concibo hoy en día. La Fe para mí era pensar que si deseaba algo con la suficiente fuerza, si oraba lo suficiente por ese algo, si además me esforzaba al máximo y daba todo de mí por alcanzarlo, entonces lo lograría. Basaba mi seguridad y felicidad interna en el alcance de ese algo. Y estaba segura de que con Fe y acción podría conseguirlo.

Ahora les pregunto: ¿han conocido a alguien alguna vez que, teniendo este tipo de fe, siendo tenaz y persistente y actuando en pro de un objetivo, haya fallado? Yo sí. De hecho la veo todos los días en el espejo. Y cuando fallas, a pesar de haber hecho todo lo absolutamente necesario (y un poco más), cuando te has dejado la piel y el alma por conseguir eso (lo que sea que para ti sea importante en ese momento), entonces la caída es brutal. Pasas del no entender nada al miedo, luego a la rabia y por último a la depresión. Porque es justo en ese momento de aterrizaje forzoso en el que perdemos toda Fe y toda esperanza.
Y es ése, precisamente, el momento más importante de todos, y donde aparece la Fe como la concibo hoy en día. En este momento la Fe cambia y en vez de ser “la seguridad plena de que Dios me escucha y que lograré lo que quiero” se convierte en “la seguridad plena de que está sucediendo lo mejor y más conveniente para mí”. Y ya los puedo escuchar casi gritando “¿Cómo vas a decir que lo mejor para mí es que no haya logrado conseguir ese trabajo, que haya perdido tal o cual cosa, que después de tanto trabajar mi negocio nuevo no haya funcionado, que no suceda NADA como lo había planeado?!!!
En este preciso momento no sabría darte explicaciones exactas de por qué eso es lo mejor para ti ahora. No podría mostrarte todas las puertas que se te abrirán a partir de esta tragedia, no puedo enseñarte con claridad las nefastas consecuencias que ese plan tenía para ti. Y no puedo porque es aquí donde se practica la Fe. Siempre, siempre, SIEMPRE, sucede lo mejor. La Fe es la creencia y la confianza plena en que hay algo mejor para ti de lo que tú mismo planeabas. Es confiar en que el plan de Dios es perfecto y te incluye a ti, mientras que el tuyo muchas veces no lo es. Es confiar plenamente y en ese momento de total incertidumbre en que viene algo mucho mejor. Mucho MEJOR. Es esta clase de Fe la que te levanta y no deja que caigas en la depresión, la rabia o el pánico, sino que más bien te lleva a enfrentar estas situaciones de la vida con una especie de sustico agradable, con los ojos y el alma abiertos sabiendo que viene algo mejor. Es lo que te ayuda a abrirte a recibir, en vez de encerrarte como una ostra en conflicto con todo.

Es sólo cuestión de tiempo. En el momento de la tragedia agárrate a esta Fe. Te prometo en que en cuestión de tiempo, no me preguntes cuánto tiempo porque ya eso depende de Dios, verás la ganancia. En esos momentos te invito a que hagas una afirmación: “Cada vez que parece que pierdo, una ganancia Mayor está en camino” y espera.
Entra aquí en juego la otra lección, la Paciencia, pero de esto les hablaré otro día :)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

qué bonito, chama!!! ;D El Pequeño Libro del Tiempo este... es ese odioso tipo de libros infumables??... JAJAJAJAJAJAJA

Muy bonito, chama, muchas gracias por compartir ;)

:)

moresby dijo...

Me encanta hija! Lo que enseñas es lo que aprendes. Recuerdas el Caballero de la Armadura Oxidada y La Cima de la Verdad? Esa es otra leccion de Fe!

Anónimo dijo...

Monica cuan acertada eres!lo que dices es la verdad y para muestra un boton,cada vez me cuesta menos aceptar que mis errores son los aciertos de Dios! solo el tiempo es capaz de hacernos entender y evolucionar para aceptar,tambien es importante entender que si estas en la disposicion de dar con todad naturalidad y satisfaccion, estaras en la misma disposicion de recibir,eres una de mis personas favoritas y un espejo donde reafirmar mis ideas...sigue adelante LUCHADORA!deseo de todo corazon que mejores de tu pierna,un percu que tenia artrocis me ha dado el telefono de una acupunturista que se la curo,la tia va a tu casa y cobra 20 pavos, me ha dicho que es la ostia y me acorde de ti te doy el telefono Carmen 616980834.Un fuerte abrazo para Ti y Raquel y vuestra peque!Mj.

Anónimo dijo...

Te lo digo de vez en cuando, creo en tus palabras, eres una sabia, jeje. Leyendo esto... no sabía si llorar (de agradecimiento) o reír (ya sabes mi humor ;) Gracias, me ha hecho mucho bien y es cierto, no soy nadie ni para saber qué me conviene, si es que... somos unos ilusos. Eso sí, espero que mi bien sea también el tuyo.
Gracias a Dios que te conocí. Un besazo. Lucía.

Etcétera dijo...

hola hola:
Muy apropiada esta entrada para la época que estoy pasando............ no todos los libros de autoayuda son iguales, hasta en los versos encontramos mensajes y aprendizajes, pero si la rabia porque ahora no estoy sabiendo poner en práctica y no me está dando frutos nada de lo que he leído, es por lo que en mi blog he escrito sobre estos libros...no por nada más... claro que comparto todo, si yo te contara...y te contaré si hay oportunidad.
besos y gracias por dejarme que también bucee en tu blog, me ha gustado lo que hasta ahora estoy leyendo. comparto y comparto...
EVa